La Casa del Agua
Una pequeña geografía para habitar
Casas antiguas. Una caravana entre los árboles. Un viejo camión convertido en hogar. Agua, montaña y pequeños mundos con su propia manera de estar aquí.
No es exactamente una casa
Es un pequeño universo
La Casa del Agua empezó siendo unas cuantas casas antiguas agarradas a la montaña.
Luego llegaron una caravana, un camión, jardines, caminos, rincones, talleres y algunas ideas que no estaban en ningún plano.
Y al final ocurrió algo bastante sencillo: cada lugar empezó a tener su propia personalidad.
No se vive igual en todos. Y precisamente ahí está la gracia.
Cada lugar cambia un poco la experiencia
Porque tampoco buscamos siempre lo mismo
Hay momentos en los que apetece tener vida alrededor.
Otros piden distancia. Silencio. Una puerta que cerrar. Vivir con menos. Tener más espacio. Estar cerca del agua. Trabajar una temporada mirando una montaña en vez de una pared.
Una habitación de piedra no propone lo mismo que una caravana. Y un antiguo camión tampoco.
A veces el lugar que eliges tiene bastante que ver con el momento que estás viviendo.

Aquí ya había una historia
Por suerte, no empezamos desde cero
Las casas llevan alrededor de ciento cincuenta años aquí.
Había piedra, vigas antiguas, paredes torcidas, puertas que habían visto unas cuantas vidas y tejados que pedían ayuda.
Podíamos haber intentado dejarlo todo recto, blanco y perfecto.
Menos mal que no lo hicimos.
Restauración y bioconstrucción
Arreglar sin borrar
Piedra, madera, barro, cal y fibras naturales conviven con instalaciones nuevas allí donde tenían sentido.
También hay muebles encontrados, objetos recuperados y soluciones que fueron apareciendo sobre la marcha.
No queríamos una casa recién salida de un catálogo. Queríamos un lugar al que le apeteciera seguir viviendo.

Antiguas por fuera
Bastante menos por dentro
Agua de manantial, energía solar, internet y distintas soluciones de calefacción conviven con piedra, fuego, madera y muros antiguos.
Opciones disponibles
¿Dónde te imaginas?
No hay un espacio mejor. Hay distintas maneras de vivir el mismo lugar.

Lo que comparten
El mismo territorio
El agua. La montaña. Los árboles. Los caminos. La piscina. La poza. Los jardines. El cielo.
Puedes pasar bastante tiempo en tu propio mundo y seguir sabiendo que hay vida al otro lado.
A solas, sin estar aislado.
No intentamos quitarle todas las arrugas
Aquí hay paredes que no son perfectamente rectas, cosas recuperadas, soluciones artesanales, materiales naturales y algún rincón difícil de explicar hasta que estás delante.
También hay algo cada vez más difícil de comprar nuevo: carácter.
Un lugar vivo
Una cosa es verla. Otra es despertarse aquí.
Puedes venir unos días. Puedes vivir aquí una temporada.
Y probablemente entenderás bastante rápido qué rincón te llama más.
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